01
Ene
Bolivia preserva celebraciones que son memoria viva, identidad colectiva y motor económico para miles de familias. Acá se explora cómo el Carnaval de Oruro y la Feria de Alasitas siguen transformándose sin perder su raíz, de qué manera dialogan con la fe y la vida cotidiana, y por qué su vigencia depende del equilibrio entre tradición, turismo y protección del patrimonio.Carnaval de Oruro: devoción, danza y una ciudad que se vuelve escenarioEl Carnaval de Oruro late al ritmo de bandas y promesas, uniendo a danzantes, artesanos y devotos en una coreografía que atraviesa generaciones. No se reduce a un desfile…
